Cómo clasificar los recursos (tangibles/intangibles) y análisis VRIO

0

Cuando miramos dentro de nuestra empresa vemos que disponemos de una serie de elementos que nos permiten realizar nuestra actividad. Estos elementos son activos que, según su naturaleza, los vamos a clasificar en recursos tangibles y recursos intangibles.

Saber exactamente qué recurso es tangible y qué recurso es intangible es tan sencillo como ver si tienen una parte material o no. Es decir, serán recursos tangibles todos aquellos que sean materiales y que puedan cuantificarse y medirse por su soporte físico. El recurso material, pues, puede tocarse y, en caso que quedasen dudas del tipo de recurso, podríamos remitirnos al Plan General Contable y buscar en las cuentas incluidas en el subgrupo 21:

  • Terrenos y bienes naturales.
  • Instalaciones técnicas.
  • Otras instalaciones.
  • Equipos para procesos de información.
  • Elementos de transporte.

Por otra parte, los recursos intangibles son aquellos inmateriales y, por tanto, no son medibles ni cuantificables y no tienen soporte físico. Sin embargo, este tipo de recursos deben cumplir una serie de requisitos para que sean considerados como tales: deben cumplir con la definición de bien o activo (es decir, que los controlamos desde nuestra empresa); tienen que reportar algún beneficio y deben ser identificables (o sea, que puedan venderse o ser utilizados por nuestra empresa u otras, para un objetivo determinado). Este tipo de recursos tiene la dificultad añadida de su gestión, dado que en ocasiones es difícil ver estos bienes con objetividad para evaluarlos correctamente. En contrapartida, mientras los recursos tangibles se desgastan, los intangibles ganan fuerza, calidad y valor. En cualquier caso, como sucede con los recursos tangibles, podemos remitirnos de nuevo al PGC, en su subgrupo 20, y veremos que incluye:

  • Gastos de investigación.
  • Concesiones administrativas.
  • Propiedad industrial.
  • Fondo de comercio
  • Derechos de traspaso.
  • Aplicaciones informáticas.

No obstante, existen recursos intangibles que provienen de otros tangibles, por ejemplo, en caso que nuestra empresa adquiera una marca u otra empresa de la competencia. En este caso, el activo intangible procede de otro tangible, el derecho contractual. Y también debemos saber que el derecho de uso sobre los activos intangibles puede cederse, como sucede con los derechos de autor o con las patentes, de modo que pueden suponernos una fuente de financiación en momentos determinados que nuestra empresa lo necesite. Y teniendo en cuenta esto, debemos tener presente que ciertos recursos intangibles que poseamos pueden tener un valor muy alto en el mercado, por lo que es muy importante saber valorarlos, pese a que sea más difícil que los recursos materiales.

Por último, podemos clasificar los activos intangibles en diferentes grupos:

  • Según su identidad propia, es decir, si son identificables (como pueden ser las marcas y los derechos de autor) o si no son identificables (la publicidad y los gastos de organización).
  • Por su forma de incorporarse a nuestra empresa, es decir, si los hemos adquirido (como un intercambio o una cesión) o si los hemos desarrollado en la propia empresa (en este caso, serían los gastos de desarrollo).
  • Por su período de vida, es decir, si son perpetuos, si la marca es renovable o si está limitado por contrato (como sucede con las concesiones).
  • Por su divisibilidad para su venta, es decir, si pueden separarse en partes para venderlas o no.
  • Según su reconocimiento contable, es decir, si podemos contabilizarlos o no.

Por otro lado, podemos mirar hacia dentro de nuestra empresa mediante una técnica que nos va a permitir reconocer si disponemos de recursos y capacidades que nos den una ventaja competitiva sostenible sobre el resto de nuestros competidores. Esta técnica se llama VRIO (o VRIN en inglés, por Valuable, Rare, Imperfectly imitable and Non substitutability) y fue introducida por Jay Barney en 1991. Lo que la técnica VRIO hace es analizar nuestros recursos y responder a unas preguntas sobre su valor, su rareza, su posibilidad de ser imitado y sobre la organización, es decir:

  • Valor: ¿El recurso da valor a la posición competitiva de nuestra empresa?
  • Raro: ¿Nuestro recurso lo poseen pocas empresas?
  • Inimitable: ¿Quiénes no disponen de ese recurso tienen una desventaja?
  • Organización: ¿Nuestra organización de la empresa es la adecuada para usar este recurso?

Esta técnica surge del análisis interno de la empresa y se enfoca en los recursos y capacidades que tiene. Cuando disponemos de recursos valiosos, disponemos de nuevas oportunidades en el mercado. Cuando nuestros recursos son raros o escasos, disponemos de unos recursos difíciles de obtener en el mercado. Cuando tenemos recursos inimitables, nuestros competidores o no podrán o les costará mucho imitarlos. Cuando los recursos que tenemos están organizados, significa que están eficientemente explotados por nuestra empresa.

El proceso de la técnica VRIO dispone de tres etapas, que consisten en auditar los recursos, estudiar su potencial y determinar la sostenibilidad de las ventajas competitivas que estos recursos nos pueden reportar.

En la auditoría se identificarán los recursos y capacidades de la empresa en un momento determinado. En este punto, se agrupan los recursos y capacidades en cuatro categorías:

  • Recursos físicos o materiales (como terrenos y edificios, instalaciones o el material de oficina).
  • Recursos financieros (como autofinanciación, recursos externos, capacidad de inversión, etc.).
  • Recursos humanos (como la plantilla, la formación que se imparte y la motivación que se les da).
  • Recursos organizativos (como la imagen corporativa, la capacidad directiva, la estructura organizativa, etc.).

Como se puede observar, son cuatro categorías que, a su vez, se distribuyen entre recursos tangibles e intangibles.

Al estudiar la potencialidad de los recursos y capacidades se pretende establecer una fuente de ventaja competitiva respecto de nuestra competencia. Si resulta que disponemos de un recurso muy escaso o raro y muy demandado, ya sabremos que su posesión marcará la diferencia con los demás. Puede usarse una tabla similar a esta:

AUDITORÍA DE RECURSOS Y CAPACIDADES
Recursos físicos Recursos financieros Recursos humanos Recursos organizativos
Terrenos y edificios

Instalaciones

Material de oficina

Autofinanciación

Recursos externos

Capacidad de inversión

Plantilla

Formación

Motivación

Imagen corporativa

Estructura organizativa

Capacidad directiva

 

Por último, cuando se busca determinar la sostenibilidad de la ventaja competitiva se intenta responder a la siguiente pregunta: ¿Cuánto tiempo podremos conservar la ventaja? Según la capacidad de nuestro recurso de ser o no ser imitable y según la capacidad de nuestra empresa de aprovechar esa circunstancia, podremos estimar si nuestra ventaja se puede mantener en el tiempo o es simplemente flor de un día.

La técnica VRIO se suele usar mediante una matriz en la que reflejar los diferentes recursos y su valoración:

  V R I O
RECURSOS FINANCIEROS
RECURSOS FÍSICOS
RECURSOS INDIVIDUALES
RECURSOS DE ORGANIZACIÓN

 

Artículo de ENEB – Escuela de Negocios Europea de Barcelona.

Ingeniera Multimedia en la Universitat Oberta de Catalunya, mención en Comunicación Visual y Creatividad. Programadora web, experta en marketing digital, community management y SEO.

Compartir

About Author

Ingeniera Multimedia en la Universitat Oberta de Catalunya, mención en Comunicación Visual y Creatividad. Programadora web, experta en marketing digital, community management y SEO.

Comments are closed.