Los daños derivados del trabajo

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Entre los daños derivados de unas condiciones de trabajo inadecuadas se encuentran, por un lado, los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales y, por el otro lado, otro tipo de patologías directa o indirectamente relacionadas con el ejercicio profesional.

1. El accidente de trabajo

Según el artículo 115 del Real Decreto legislativo 1/1994, de 20 de junio, por el que se aprueba el texto de la Ley General de la Seguridad Social (LGSS), se considera accidente de trabajo “toda lesión corporal que el trabajador sufra en ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute”. Sin embargo, desde el punto de vista de la seguridad y la salud laboral se tiene un concepto más amplio. El accidente de trabajo implica un suceso brusco, anormal e inesperado en el trabajo, no querido ni deseado, normalmente evitable, que interrumpe la continuidad del trabajo y que puede ocasionar lesiones a los trabajadores o pérdidas patrimoniales a la empresa.

Además, desde el punto de vista preventivo, la lesión no va necesariamente ligada al accidente, porque a veces hay accidentes que no provocan ninguna lesión y no por eso dejan de tener incidencia preventiva, puesto que tienen que ser evitados y controlados.

Asimismo, la LGSS establece diferentes suposiciones que tienen la consideración de accidente de trabajo:

  • Accidentes en tareas encomendadas por el empresario:

Accidentes producidos por las tareas llevadas a cabo, aunque sean diferentes a las habituales. Se incluyen en esta categoría los accidentes ocurridos durante la realización de las tareas encomendadas por el empresario o realizadas de manera espontánea por el trabajador, en interés del buen funcionamiento de la empresa, aunque sean diferentes desde su categoría profesional.

  • Accidentes en el trabajo y durante el tiempo de trabajo:

Accidentes sufridos en el lugar y durante el tiempo de trabajo. Las lesiones sufridas se consideran, excepto prueba en contra, accidentes de trabajo. Los conceptos de lugar y tiempo de trabajo deben estar desarrollados por la jurisprudencia.

  • Accidentes in itinere:

Sufridos por el trabajador en ir o volver del trabajo.

  • Accidentes en misión:

Son los que ocurren en el trayecto que el trabajador hace para cumplir el encargo o misión dentro de su jornada laboral.

  • Accidentes en el ejercicio de un cargo electivo de carácter sindical:

Son los sufridos a consecuencia del ejercicio de un cargo electivo de carácter sindical o de gobierno de las entidades gestoras de la Seguridad Social y los accidentes ocurridos en ir o volver del lugar en que se ejercen las funciones que les son propias.

  • Accidentes en actos de salvamiento:

Aquellos ocurridos en actos de salvamiento o de naturaleza análoga que tengan conexión con el trabajo. Se incluye el caso de orden directa del empresario o de un acto espontáneo del trabajador.

  • Enfermedades agravadas o manifestadas a raíz de un accidente:

Enfermedades o defectos anteriores que se manifiestan o se agravan como consecuencia de un accidente de trabajo.

  • Enfermedades intercurrentes:

Aquellas que derivan de complicaciones del proceso patológico determinado por el mismo accidente de trabajo. Para cualificar una enfermedad como intercurrente es imprescindible que haya una relación de causalidad inmediata entre el trabajo de accidente inicial y la enfermedad derivada del proceso patológico.

  • Imprudencias profesionales:

Son los accidentes derivados del ejercicio habitual de un trabajo y de la confianza que inspira en el trabajador accidentado.

Sin embargo, hay otro tipo de accidentes que no tienen la consideración de accidente laboral desde una perspectiva legal. Son los siguientes:

  • A causa de una imprudencia temeraria del trabajador:

Se considera imprudencia temeraria del trabajador accidentado cuando se actúa de manera contraria a las normas, instrucciones u órdenes dadas por el empresario de forma reiterada y notoria en materia de seguridad y salud laboral, y genera un riesgo manifiesto, innecesario y grave. Se puede definir la imprudencia temeraria del trabajador como la conducta en que el accidentado asume los riesgos ajenos al usual comportamiento, con un patente y claro desprecio de la prudencia más elemental exigible.

  • Accidentes con fuerza mayor:

Hay fuerza mayor cuando esta es de tal naturaleza que no tiene ninguna relación con el trabajo que se realiza en el momento que tiene lugar el accidente.

  • Accidentes con “culpa” del trabajador:

Se entiende que hay “culpa” cuando el trabajador, conscientemente, voluntariamente y maliciosamente, provoca un accidente para obtener prestaciones que se deriven en la contingencia.

 

2. La enfermedad profesional

A diferencia del accidente de trabajo, la enfermedad profesional necesita un tiempo para ser desarrollada.

Desde el punto de vista de la salud, los principales factores que determinan la enfermedad profesional son los siguientes:

  • La concentración de agentes contaminantes en el ambiente de trabajo. Hay valores máximos estándar permitidos, por debajo de los que no se produce ningún daño para la salud.
  • El tiempo de exposición al agente contaminante, como factor relevante que está directamente relacionado con la jornada laboral y con el período de vida laboral activa.
  • Las características personales del trabajador. La concentración y el tiempo de exposición no afectan de la misma manera a todos los individuos. Por tanto, se deben tener en cuenta las condiciones de vida y la naturaleza de cada persona.
  • La relatividad de la salud. Los conceptos de salud y enfermedad cambian en el tiempo y con los avances científicos, de modo que no es garantía el establecimiento de un catálogo de enfermedades profesionales si no se adapta a estos avances.
  • La presencia de diversos agentes contaminantes al mismo tiempo.

Según el artículo 116 de la LGSS, se entiende por enfermedad profesional:

La concebida a consecuencia del trabajo ejecutado en las actividades que se especifican en el cuadro que aprueben las disposiciones de aplicación y despliegue de esta Ley, y que estén provocadas por la acción de los elementos o sustancias que en el cuadro se indiquen para cada enfermedad profesional.

El vigente cuadro de enfermedades profesionales se regula en el Real Decreto 1299/2006, de 10 de noviembre.

De esta manera, nuestro ordenamiento jurídico adopta el sistema de lista, por lo que únicamente se consideran enfermedades profesionales las incluidas en el cuadro legal y en relación con determinadas actividades, sustancias y agentes. Si el trabajador contrae una de las enfermedades de la lista y ha realizado actividades o utiliza sustancias incluidas en el Real Decreto, existe la presunción legal de que existe una enfermedad profesional, sin que se admita prueba en contra.

El Real Decreto 1299/2006 establece el cuadro de enfermedades profesionales siguiendo las recomendaciones de la Unión Europea. En la lista se recogen, por un lado, las enfermedades profesionales con origen científico y, por otro lado, las que se sospecha que podrían tener una causa laboral. Además, la norma establece criterios de clasificación y registro, lo que permitirá considerar como enfermedades profesionales las patologías que hasta entonces se entendían como comunes o que eran declaradas para el empresario como tales. La norma determina que son responsables de la comunicación a la entidad gestora de la Seguridad Social, que tiene que determinar el carácter profesional o no de la patología, la inspección médica, los servicios de prevención y los médicos de atención primaria del Sistema Nacional de Salud.

 

3. La enfermedad relacionada con el trabajo

Las enfermedades relacionadas con el trabajo son las que, sin estar incluidas en la lista de enfermedades profesionales, se producen como consecuencia del trabajo a cuenta de otro. Este tipo de patologías tienen la consideración jurídica de accidente de trabajo en virtud de lo que dispone el artículo 115.2.e) de la LGSS, que determina que se consideran como accidentes de trabajo las enfermedades, no incluidas en el artículo siguiente (enfermedades profesionales), que contraiga el trabajador con motivo de la realización de su trabajo, siempre que se pruebe que la enfermedad tenga por causa exclusiva la ejecución de esta”.

 

4. Otros daños

Los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales tienen una importancia esencial no solo desde el punto de vista del coste humano, sino también desde la perspectiva de los costes económicos que comporta cualquier siniestro laboral.

Cualquier accidente o incidente tiene una repercusión muy importante para una organización productiva, ya que, además de los costes directos e indirectos que comporta, los siniestros muestran que la empresa tiene errores y anomalías en calidad, protección y ámbitos clave de su actividad o servicio, cosa que la hace menos competitiva que una empresa con menos siniestralidad.

Estos costes se clasifican según el trabajador o la empresa:

Costes humanos Costes económicos
EMPRESA –          Pérdidas de recursos humanos.

–          Problemas para el equipo humano, como juicios, condenas, etc.

–          Presiones sociales o psicológicas.

–          Tiempo perdido por encargados y compañeros.

–          Costes de aseguradoras, indemnizaciones, etc.

–          Primeros auxilios.

–          Pérdidas de imagen y mercado.

–          Interferencia en la producción.

–          Daños materiales en instalaciones y equipos.

–          Gastos fijos, energía, etc.

–          Procesos judiciales.

–          Sanciones administrativas.

–          Conflictos laborales.

TRABAJADOR –          Dolor y sufrimiento físico.

–          Sufrimiento de las familias.

–          Marginación social de la incapacidad.

–          Pérdida de la capacidad de trabajo o de la profesión.

–          Disminución de ingresos de forma temporal o definitiva.

–          Gastos adicionales.

 

 

Artículo de ENEB – Escuela de Negocios Europea de Barcelona.

Licenciado en Historia del Arte y Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Doctorado en Historia del Arte. Experto en PNL, Coaching, liderazgo, motivación y gestión de equipos.

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Licenciado en Historia del Arte y Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Doctorado en Historia del Arte. Experto en PNL, Coaching, liderazgo, motivación y gestión de equipos.

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