Historia y evolución de la Responsabilidad Social Corporativa

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El concepto sobre Responsabilidad Social Corporativa, tal y como lo conocemos en la actualidad, es relativamente reciente. Aparece por primera vez en la obra de Howard Bowen Social Responsibilities of the Businessman, en el año 1953. Plantea cuáles son las responsabilidades que los empresarios deberían o no asumir con la sociedad. Bowen pretendía señalar que la actividad diaria de las empresas provoca un impacto en la sociedad, lo que hace necesario establecer políticas empresariales acordes con los valores y objetivos de la sociedad.

Es interesante dar un salto en el tiempo y ver casos y situaciones en que las empresas y corporaciones han mostrado preocupación hacia sus trabajados y hacia la comunidad.

Los antecedentes se remontan varios siglos atrás, casi a los orígenes de las organizaciones que conjugaron capital y trabajo para generar beneficios. No obstante, debe señalarse que, a lo largo de los años, los abusos sobre los Derechos Humanos, los trabajadores y el medio ambiente han sido significativos: todos conocemos las condiciones de explotación a las que se sometieron a los trabajadores durante la Revolución Industrial. Y la esclavitud fue la base de la economía de las sociedades “modernas”, sin ser cuestionada por algunos de los principales y más importantes filósofos del momento.

Respecto a España, y durante el siglo XIX, encontramos varios ejemplos significativos como el surgimiento de un movimiento cooperativo en el sector agropecuario, las cooperativas de consumo, las colonias industriales en el sector textil en los cauces fluviales, etc. Una de las colonias más importantes surgidas durante este período fue la Colonia Güell en Santa Coloma de Cervelló (Barcelona), actualmente importante patrimonio arquitectónico, que deja constancia de las condiciones de vida de los trabajadores y sus familias, con escuelas, centros sanitarios y lugares dedicados al ocio, reflejando la visión de protección y responsabilidad de los empresarios de la época.

En Estados Unidos cabe destacar la preocupación que muchos empresarios tenían por la educación: muchas de las grandes universidades privadas y de prestigio, como Harvard, Yale, Cornell, Princeton, Duke o Columbia, nacieron gracias a las aportaciones económicas de los empresarios más destacados de la época. Muchos de ellos colaboraron también en la creación de importantes centros culturales como el Metropolitan Museum o la Metropolitan Opera House de Nueva York. Sin embargo, muchas de estas colaboraciones fueron donaciones económicas de gran repercusión pública que les dotaba de una buena imagen pero que, en la mayoría de casos, suponía un perjuicio para los sectores locales más necesitados.

No es hasta mediados de los años cincuenta que en Estados Unidos se deja de concebir la RSC como un principio de caridad, a partir de acciones filantrópicas, para considerarla como un principio de administración en el que las acciones sociales son integradas en la estrategia empresarial.

En la década de los 60 es Keith Davis, en Can Business Afford to Ignore Social Responsibilities? quien teoriza sobre el tema, proponiendo que la responsabilidad que las empresas tengan con la sociedad y el entorno tiene que ir en consonancia al peso y poder que tengan sobre la sociedad en la que desarrollan su ejercicio.

Al contrario que Owen y Davis, Milton Friedman, Premio Nobel de Economía, muestra un claro desacuerdo en que las empresas tengan que ser socialmente responsables con el entorno: considera que la única responsabilidad que los directivos empresariales deben tener es la de generar riqueza y beneficios. En 1970, este mismo autor tachó de irresponsables a las empresas que destinaban parte de sus ganancias a donaciones o a la inversión de actividades que no estaban estrictamente ligadas con el ejercicio empresarial. Esta crítica hizo que la RSC se identificara con la filantropía, considerándola como un mero acto de donación.

En resumen, confirmamos que existe un debate entre dos posiciones: una que trata de una responsabilidad amplia y otra que se centra solo en los beneficios económicos de los accionistas. Para dar solución a estas posturas, en 1971 Harold Johnson estableció cuatro visiones del concepto en la obra Business in contemporary society: framework and issues que pueden complementarse en la práctica y que enfocan de manera equitativa la obtención de beneficios económicos con la puesta en marcha de acciones socialmente responsables:

  • Visión 1: conocimiento del entorno en que la empresa desarrolla su actividad.
  • Visión 2: puesta en marcha de programas sociales con el objetivo de obtener mayores ganancias.
  • Visión 3: el principal interés de la empresa es la obtención de beneficios, tanto económicos como sociales.
  • Visión 4: conocimiento de los grupos de interés y relación con ellos para obtener riqueza.

 

Artículo de ENEB – Escuela de Negocios Europea de Barcelona.

Licenciatura en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universitat Oberta de Catalunya. Técnico en Diseño Gráfico especializado en imagen corporativa y visual merchandising

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