Principios y conceptos fundamentales de la contabilidad financiera

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En el presente artículo presentaremos los principios y conceptos fundamentales de la contabilidad, los cuales están recogidos en el Plan General de Contabilidad. A saber:

  • 1) Principio de empresa en funcionamiento

Establece que los estados financieros normalmente se preparan suponiendo que la empresa se encuentra en funcionamiento y continuará sus actividades dentro del futuro previsible. De este modo, se asume que la empresa no tiene intención ni necesidad de liquidar o limitar el nivel de actividad que desarrolla, considerando así su continuidad.

Así, cuando una empresa esté en proceso de cierre, deberá comunicar la no aplicación de este principio, ya que este solo lo aplicaremos para aquellas empresas que seguirán desarrollando su actividad.

En relación a este principio, es importante presentar algunas características con el fin de comprender mejor el concepto. Estas características son:

  1. La gestión de una empresa debe mantenerse durante un periodo largo de tiempo.
  2. El objetivo principal de este principio es que la empresa que se encuentre en una situación de incertidumbre pueda aplicar los principios adecuados para así evitar poner fin a las actividades económicas.

La importancia de este principio radica en el hecho de que brinda la oportunidad a la empresa de esforzarse por mantenerse activa dentro del ámbito económico, implicando ello que la empresa deberá evaluar todas las opciones posibles que pueda tomar con el fin de poder continuar realizando su actividad principal y evitar cesar sus actividades frente a situaciones difíciles.

  • 2) Principio de devengo

El criterio de devengo nos indica que la imputación temporal de ingresos y gastos se realiza en función de la corriente real que dichos gatos e ingresos representan, y no en función del momento en que se produzca la corriente monetaria o financiera derivada de aquellos.

Los gastos de una empresa serán considerados devengados cuando la entidad haya cumplido con el proceso de consumo de productos o servicios. En algunas ocasiones, será necesario estimar la cuantía de los gastos. En estos casos, se deberá calcular de acuerdo con el requisito de fiabilidad.

En lo que se refiere a los ingresos, para ser reconocidos deben estar realizados, esto es, debe haberte perfeccionado el hecho económico que determina la corriente real. Al mismo tiempo se debe haber producido una contraprestación o un derecho a ella.

Los efectos se las transacciones o hechos económicos se registran cuando ocurren, no cuando se recibe o se paga el efectivo o su equivalente de la transacción. Así, en el momento en el que ocurren se registran contablemente y se imputan al ejercicio los gastos y los ingresos, que afectan al mismo, independientemente de la fecha de su pago o de su cobro.

  • 3) Principio de uniformidad

Implica que, una vez adoptado un criterio, principio o norma de contabilidad, dentro de las alternativas que, en su caso, se permitan, deberá mantenerse en el tiempo y aplicarse uniformemente, sin variación de un periodo a otro, con el fin de poder interpretar, de manera comparativa, los diferentes estados financieros de la empresa, permitiendo ello poder tomar las decisiones correctas en función a los cambios que estos reflejen.

En el caso de que se varíen estos supuestos, podrá modificarse el criterio adoptado en su día; en tal caso, estas circunstancias se harán constar en la memoria, indicando la incidencia cuantitativa y cualitativa de la variación sobre las cuentas anuales.

La importancia de este principio radica en la posibilidad de comparar diferentes estados financieros. De este modo, si en cada ejercicio cambiamos nuestros criterios de análisis de los estados financieros, difícilmente podremos hacer una comparativa entre ejercicios y una valoración del funcionamiento de nuestra empresa, ya que en cada ejercicio se habrán valorado unos aspectos diferentes.

  • 4) Principio de prudencia

Es importante que se sea prudente en las estimaciones y valoraciones a realizar en condiciones de incertidumbre.

La prudencia implica un cierto grado de precaución, ya que se realizan las estimaciones en situaciones de incertidumbre, de manera que los activos o los ingresos no se sobrevaloren, y que los gastos u obligaciones no se infravaloren.

Este principio tampoco permite la minusvaloración deliberada de activos o ingresos, ni la sobrevaloración consciente de obligaciones y gastos.

Al mismo tiempo, este principio recoge también que, salvo que a nivel normativo se fije otra cosa, solo se contabilizarán los beneficios obtenidos a la fecha de cierre del ejercicio. De lo contrario, se deberán tener en cuenta todos los riesgos, con origen en el ejercicio o en otro anterior, tan pronto sean conocidos, incluso si solo se conocieran entre la fecha de cierre de las cuentas anuales y la fecha en que estas se formulen. En ambos casos, se dará cumplida información en la memoria, sin perjuicio de su reflejo, cuando se hayan generado un pasivo y un gasto, en otros documentos integrantes de las cuentas anuales.

  • 5) Principio de no compensación

Salvo que la norma no disponga de lo contrario, no se podrán compensar las partidas del activo y del pasivo o las de gastos e ingresos, y se valorarán se manera separada los elementos que integran las cuentas anuales.

La principal particularidad de este principio es que todas las cuentas deben ser representadas con su naturaleza básica, esto es, con su saldo real en el momento determinado. Solo de esta manera se cumplirá el objetivo del principio de compensación, ya que se reflejará la situación financiera tal cual es, sin que sus resultados y estados de las cuentas se vean parcialmente alterados.

Básicamente, de lo que se trata es de presentar las cuentas y los resultados tal cual son, de manera real y transparente.

Por ejemplo, imaginemos que nuestra empresa tiene en su balance un saldo determinado en la cuenta de proveedores. Este saldo indica cantidades pendientes de pago por compras o prestaciones de servicios recibidos, por valor de 4.000 euros. Además, también tiene saldos en su cuenta de clientes, implicando ello que hay cantidades pendientes de cobro por ventas o prestaciones de servicios, por valor de 5.000 euros.

Partiendo de esta situación, el principio de no compensación implica que no podemos compensar estos saldos pendientes. Así, si tenemos un saldo de 4.000 euros pendiente de pago, y un salgo de 5.000 euros pendiente de cobro, compensando una cantidad con otra, nos quedaría un saldo de pagos a cero y un saldo de cobros a 1.000 a nuestro favor. No obstante, ello sería distorsionar la realidad contable de la empresa, debido a que esta tiene facturas de pagos sin saldar, aunque la cantidad en cobros sea mayor. Así, deberemos ceñirnos a la realidad, y no hacer este tipo de compensaciones que, como hemos dicho, suponen una distorsión de la realidad contable.

  • 6) Principio de importancia relativa

Este último principio establece que se admitirá la no aplicación estricta de algunos de los principios y criterios contables cuando la importancia relativa, en términos cuantitativos o cualitativos, de la variación que tal hecho produzca sea escasamente significativa y, en consecuencia, no altere la expresión de la imagen fiel.

 

Artículo de ENEB – Escuela de Negocios Europea de Barcelona.

Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universitat de Barcelona. Máster en Asesoría Fiscal y Dirección Tributaria por la Universitat Politècnica de Catalunya.

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Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universitat de Barcelona. Máster en Asesoría Fiscal y Dirección Tributaria por la Universitat Politècnica de Catalunya.

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