En el análisis de los estados financieros

0

El análisis de los estados financieros (el balance y la cuenta de pérdidas y ganancias) se constituye en un estudio de la empresa, basado en una serie de herramientas que permiten realizar un análisis de la situación económico-financiera de la empresa tanto desde el punto de vista interno como en comparación con el resto de empresas.

El análisis y la interpretación de las cuentas anuales a través de determinadas técnicas pueden facilitar la detección de debilidades y fortalezas en la estructura económico-financiera de la empresa. Conviene tener presente que este estudio de los estados financieros de la empresa, por sí mismo, carece de sentido si no es realizado con el apoyo del conocimiento del negocio y la realidad cualitativa de la empresa y de su entorno, puesto que es necesario considerar la información obtenida desde la perspectiva de cada empresa y en cada momento: el análisis de una nueva empresa será diferente de una más antigua, igual que será diferente una empresa tecnológica que una alimentaria.

Por lo general, el balance y la cuenta de pérdidas y ganancias presentan una información global de la empresa de tal forma que puede ser necesario que la información que se presenta sea modificada, agrupada y desglosada. Así mismo, como ya hemos mencionado, podemos hablar de una cierta correspondencia entre las fuentes de financiación de la empresa y las inversiones que se realizan con aquellas.

La situación de una empresa se puede analizar desde un punto de vista estático, es decir, sin tener en cuenta el tiempo, o desde un punto de vista dinámico, considerando la variable temporal.

  • Análisis estático:

Es aquel análisis que se realiza sobre un estado en un momento determinado de tiempo. Consistirá en analizar un solo balance o cuenta de pérdidas y ganancias. Por ejemplo, si se quiere determinar el peso del resultado extraordinario de una empresa sobre el resultado final de la misma en un ejercicio concreto. El análisis estático es muy útil para estudiar la estructura.

  • Análisis dinámico:

Se estudia la evolución de los estados financieros de la sociedad en dos momentos diferentes de tiempo, por lo que se obtiene información sobre las diferencias existentes entre los mismos (por ejemplo, un análisis sobre la situación de la tesorería de la empresa entre dos cierres contables del ejercicio). El análisis dinámico es muy útil para localizar y estudiar tendencias.

En este punto podemos determinar la capacidad de liquidez y de solvencia de la empresa.

  • Liquidez:

Se entiende como la capacidad de la empresa para hacer frente a su deuda a corto plazo. Mide, por tanto, la distancia a la suspensión de pagos. Uno de los primeros aspectos a considerar para analizar la liquidez de la empresa es el cálculo del fondo de maniobra, que se obtiene por diferencia entre el activo corriente y el pasivo corriente.

  • Fondo de maniobra:

También llamado working capital, es aquella parte del activo corriente financiado por el pasivo no corriente, es decir, con recursos a largo plazo. En términos más simples, podríamos decir que es aquel excedente del activo corriente (disponible, realizable y existencias) que nos queda después de hacer frente a nuestros compromisos de pago a corto plazo.

Dentro del análisis del balance, el fondo de maniobra resulta un dato fundamental para comprobar la salud de nuestra empresa.

Para calcular el fondo de maniobra tenemos dos fórmulas que podemos aplicar:

F.M. = Activo corriente – Pasivo corriente

F.M. = (Patrimonio neto + Pasivo no corriente) – Activo no corriente

 

Está claro que si el fondo de maniobra es lo que nos queda después de hacer frente a nuestras deudas y obligaciones a corto plazo, este siempre tiene que ser positivo.

Si el activo corriente fuera menor que el pasivo corriente significaría que nuestras deudas a corto plazo son mayores que los recursos de los que disponemos para hacerles frente y eso es peligroso.

¿Y si fueran iguales el activo corriente y el pasivo corriente? Parecería que la liquidez está asegurada, pues los activos son iguales a las deudas a corto plazo. Pero ¿qué ocurriría si uno (o varios) de los deudores no pagaran a tiempo? Los activos líquidos ya no serían iguales a las deudas más inmediatas, con lo que la empresa no podría hacer frente a todas.

Un rápido y sencillo vistazo a un balance sirve para determinar si una empresa es solvente o no (a corto plazo). Aunque habría que realizar un análisis algo más profundo en la estructura del activo corriente, porque un activo corriente mayor que el pasivo corriente no siempre garantiza que la empresa esté bien preparada.

A modo de resumen, el activo corriente se compone de:

a) Existencias: son los activos poseídos para ser vendidos en el curso normal de la explotación, en proceso de producción o en forma de materiales o suministros para ser consumidos en el proceso de producción o en la prestación de servicios. Se incluyen las mercancías, las materias primas, aprovisionamientos diversos, los productos en curso, parcialmente terminados y completamente terminados, etc.

b) Realizable: es el saldo de nuestros deudores a corto plazo, y que se convertirán en disponible en menos de un año.

c) Disponible: representa los activos más líquidos e incluye la tesorería, la caja, los saldos en bancos e instituciones de crédito y, además, otros instrumentos financieros líquidos, es decir, las inversiones financieras convertibles en efectivo, con un vencimiento no superior a tres meses desde la fecha de adquisición, que no tengan riesgos significativos de cambio de valor y que formen parte de la política de gestión normal de la tesorería de la empresa.

La estructura óptima del activo corriente ha de ser aquella en la que el disponible y el realizable sean (más o menos) igual al pasivo corriente, porque si la mayor parte del activo corriente resultasen ser existencias y no se venden (por ejemplo, en razón de una crisis económica), resultaría que realmente solo podríamos contar con el realizable y con el disponible, y si ambos sumados resultan ser una cantidad mucho menor que las deudas pendientes, seríamos incapaces de enfrentarnos a nuestros pagos más inmediatos.

Entonces, para que un fondo de maniobra sea realmente óptimo, además de ser positivo debería disponer de un realizable y un disponible lo suficientemente alto como para poder hacer frente a las deudas a corto plazo.

Obviamente la mejor composición del activo circulante dependerá de la empresa, el sector, el ciclo de explotación, el plazo medio de cobro y pago, etc. Pero con estos pequeños detalles sobre el fondo de maniobra podemos hacernos una idea de la situación de cualquier empresa. Sin olvidar que tampoco es conveniente tener “demasiado” dinero en efectivo, ya que podríamos estar perdiendo oportunidades de inversión más rentables para nuestra empresa.

 

Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universitat de Barcelona. Máster en Asesoría Fiscal y Dirección Tributaria por la Universitat Politècnica de Catalunya.

Compartir

About Author

Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universitat de Barcelona. Máster en Asesoría Fiscal y Dirección Tributaria por la Universitat Politècnica de Catalunya.

Comments are closed.